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20 de marzo de 2011

Emprendimiento escolar: la necesidad del cambio

Estamos en momentos de búsqueda.
Tratamos de encontrar la receta mágica que nos dé una solución a la crisis.
Nos hemos inmerso en una rueda de iniciativas y contrainiciativas a corto plazo...
¿pero por qué no miramos al futuro?

Los adultos siempre intentamos cambiar el mundo (a veces de palabra y pocas con hechos)... ¿pero qué pasa una vez ya hayamos cumplido las expectativas de mañana? ¿cómo seguimos? ¿ponemos una nueva medida a corto? ¿y después? ¿otra? ¿por qué no implicamos a aquellos que podrán hacer de esos cambios algo duradero? Nos encerramos en acciones para y por el mundo adulto actual (y sobre todo para aquellos que pasan las 40 primaveras), sin embargo ¿quiénes les darán continuidad? ¿quién tomará el relevo? Todos hablamos de creatividad, de innovación, de emprendedurismo, pero no incluimos en los planes a aquellos que podrán poner en marcha, y sobre todo mantener, esas nuevas prácticas.

El pasado jueves se celebró en Pamplona el encuentro Agora Talentia y su posterior encuentro #nasf (podéis leer el resumen del evento aquí). En ambas reuniones se mencionaron a los entornos educativos, desde colegios hasta universidades, como espacios necesarios para el talento, sin embargo, y a pesar de que todos entendemos que debemos cambiar la cultura actual, pocos planes lo incluyen de manera real. Siempre pensamos que la educación es básica para realizar grandes cosas, pero ¿por qué no nos ponemos manos a la obra?

Y esto piensan desde numerosos colectivos, que con sus propios medios comienzan a andar, a veces en solitario, sin apoyos, pero con lo más importante: creer que se pueden mejorar las cosas (desde aquí, gracias a quiénes están creyendo en el proyecto School Entrepreneurs, ojalá podamos seguir contando novedades pronto). Así, el gran reto es unificar los proyectos atomizados que existen en toda nuestra geografía e intentar extraer lo mejor de ellos para ponerlos al servicio de la educación a nivel global. Haberlos haylos, y sino que le pregunten a Sor Innovación del Col.egi Montserrat (con quienes tuvimos el placer de trabajar dentro del proyecto Foro Generaciones Interactivas hace aproximadamente 2 años).

Si queremos cambiar el mundo... ¿por qué no lo hacemos con aquellos que puedan llevarlo a cabo? ¿Por qué no dejamos los convencionalismos y vamos de la mano de quienes podrán actuar? Trabajemos con jóvenes emprendedores, con universitarios,  con estudiantes de FP, con escolares... son quienes pondrán manos reales a nuestras ideas, quiénes ejecutarán lo aprendido. Pero hagámoslo ya. Eso de decirles lo que tienen que hacer está visto que no funciona. Démosles herramientas para que ellos encuentren lo que deseen y puedan hacer. Desde pequeños. Que tomen decisiones, pero no coaccionadas por lo que nosotros creemos que deben hacer, sino por su propio espíritu crítico. Y eso solo se puede hacer desde que nacen, desde que entran a la guardería y pasan por el colegio... Si nosotros creemos aquello de "si trabajas en lo que te gusta, deja de ser trabajo" porque te motiva, te diviertes, disfrutas cada momento... o "emprender siempre es apostar por el caballo ganador" porque aprendes te vaya bien o no tanto... ¿por qué no lo trasladamos al sistema educativo?

Es más, todos sabemos (creo) que tras una presentación o conferencia los datos se olvidan (los tienes en Google...) y lo que te llevas son las reflexiones ¿por qué en las clases nos empeñamos en llenarles las cabecitas de número y fechas? Y no digo que no haya que enseñar las materias convencionales, no va por ahí, sino en formarles además en los valores y competencias que necesitarán en su día a día, como por ejemplo, enseñarles a discriminar la información necesaria de la que no lo es tanto, o en cómo encontrarla cuando la necesiten.

Bajo este prisma de cambio ayer me topé con el #movimientoE3 que pretende reunir a los mejores profesionales en educación y crear un proyecto colaborativo. Me encanta la idea, y alguien tiene que pilotarla, que conducirla, por lo que lanzo desde aquí la enhorabuena al equipo de EducaRed por hacerlo posible. Sin embargo, sería interesante que en ese proceso de reflexión no participasen sólo educadores, sino otros expertos que introduzcan la innovación propia de sus sectores: arquitectos, creativos publicitarios, ingenieros, médicos, abogados, funcionarios, agricultores, estudiantes, informáticos, periodistas... porque todos educamos, todos influimos, todos conformamos la sociedad en la que viven y crecen esos niños por los que se impulsa el cambio.

¿Qué opinas de todo esto? ¿Apoyamos ese cambio? ¿Nos ponemos manos a la obra?